TRATAMIENTO DEL ACNÉ CON ALOE VERA

El acné (los barritos y espinillas) es la afección de la piel más común en la pubertad y en la adolescencia, pudiendo llegar a afectar al 80% de los jóvenes. Muchas causas inciden en la aparición y duración del acné: genéticas, hormonales, emocionales, alimenticias, etc.

El acné se produce porque los cambios hormonales estimulan las glándulas sebáceas. Éstas producen una cantidad de grasa superior a la que puede ser expulsada al exterior de la piel, entonces, la acumulación de grasa y células de la piel obstruyen los poros, ocasionando un abultamiento del folículo, pudiendo llagar a romper la pared del folículo. Si esto ocurre, las bacterias que normalmente están en la superficie de la piel, penetran y se multiplican infectando la zona, formándose pústulas o quistes, dependiendo del tamaño y profundidad de la infección.

¿Cómo tratar el acné con aloe vera?

Debido a sus propiedades bacterianas y astringentes (reguladoras de la grasa) el Aloe Vera es el producto ideal para tratar el acné. Aunque el tratamiento es eficaz se requiere constancia ya que el acné es una afección muy difícil de curar. Al empezar el tratamiento, es posible que el estado de la piel empeore los primeros días. Debemos tener paciencia. Usado con con regularidad, el Aloe Vera es efectivo y gradualmente se verán los resultados en la piel.

Limpiaremos en profundidad la zona afectada con una crema limpiadora de Aloe Vera y un tónico facial, a continuación aplicaremos un gel con un alto contenido de Aloe Vera (95%). Gracias a las propiedades astrigentes del Aloe Vera conseguiremos secar las espinillas y su capacidad antibacteriana evitará la proliferación y expansión de las bacterias causantes del acné.

Esto debe hacerse cada día por la mañana al levantarse y antes de acostarse por la noche, en casos rebeldes puede repetirse también al mediodía. La regularidad en la aplicación del tratamiento es fundamental para que este sea eficaz.

Para potenciar la eficacia del tratamiento sería conveniente acompañarlo de la ingestión diaria (tres veces al día) de una cucharada sopera de jugo puro de Aloe Vera 100%. Puede tomarse solo o diluido en un vaso de agua, si el sabor resulta desagradable puede diluirse en zumo de frutas.

Entre las muchas propiedades del jugo de Aloe Vera destaca su gran poder depurativo, estimulante y regulador del organismo. Reduce grasas acumuladas y rebaja los niveles de grasa producidos por las glándulas sebáceas.

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